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3 de agosto de 2017

CRÓNICA VI MARCHA MOUNTAIN BIKE CIUDAD DE CANTALEJO

Sin duda, la sorpresa de este año, en cuanto a recorrido de mountain bike, va a ser esta marcha.

Diversas circunstancias hacen que me apunte a última hora, carrera contrareloj para tener la bici preparada (arreglas una cosa y descubres otra... Gracias a Bicicletas Melero por el cierre de la tija) y cambiar el chip para las ruedas gordas.

A pesar de estar al lado y tener ya el dorsal, entre saludar y prepararme, ni caliento (para variar). El breve tramo neutralizado por Cantalejo nos deja en el camino a Segovia a mil por hora, con una visión limitada al 50%, polvo hasta las orejas y rodando en un pelotón carretero hasta la primera subida.



En el vídeo podéis ver la velocidad del tramo neutralizado y los casi 4 minutos que tardamos en pasar los, algo más de 400, participantes.

Las primeras bajadas por pista me hacen soltar rueda (para no perder la costumbre) y tengo que remontar en las dos primeras subidas. Enlazo con Joaquín en el vadeo del río, tras un revolcón, me dice que está bien y no paramos. Aunque el terreno está bastante roto la sombra de la chopera y el bonito valle se disfruta. Comenzamos la subida de los caños y pienso en apretar, pido paso y me voy un poco, pero cuando llegan la zona con más piedras, Joaquín con la doble me recorta, me pasa y me deja. Por detrás hemos soltado a otro corredor y disfruto solo del tramo de bajada, el primer sendero con flow del día. Menudo tramo de piedras, subida aunque bastante tendida, de tirar de riñones e ir concentrado en la trazada. Un tramo muy chulo. Antes de llegar al Cubillo me alcanzan varios corredores y en el tramo de pista alcanzamos a Joaquín. Trato de comer y beber aunque no es fácil. El ritmo es alto durante todo el tiempo. Siguiendo con el guión previsto, me suelto de parte del grupo en una pista de bajada con algunos bancos de arena. El polvo que levantamos es increíble.

Voy viendo gente pero poco a poco se van. Dejamos Arahuetes (Sagrillas para los seguidores de la serie Cuéntame) y volamos por un divertido sendero de bajada, con algún tobogán, hasta Pajares de Pedraza. Allí nos juntamos por primera vez con los participantes de la marcha corta. Subida dura, rota, pero corta. Seguimos subiendo por un falso llano hasta cambiar de rumbo y tomar otro sendero de bajada, rápido y trepidante hasta tomar la pista y comenzar la subida al punto geodésico. Parece que he recortado y llevo gente cerca, aunque al ir mezclados cuesta saberlo. La subida acaba en un nuevo bucle que nos separa de la corta y hace que volvamos a adelantar gente, ya de continuo hasta meta. La bajada por el pinar sigue en la línea de la prueba, rápida, con una trazada estrecha y con sombra. Los últimos 5 kilómetros se hacen algo pestosillos aunque con algún repecho que tenía su gracia. Unos últimos bancos de arena y meta.
Ojo, que el de la barba no soy yo...

¡Que velocidades! Cuanto sendero y cuanto flow en a penas 2 horas y media.

Y ahora toca recuperar, limpiar bici, ducha, piscina, barbacoa, charla con los colegas... ¿Qué más queremos? Pues solo falta una cosa, dar las gracias a todos los patrocinadores, al ayuntamiento de Cantalejo y en especial a Alex, de Orbea, por el esfuerzo de sacar adelante esta marcha. ¡Nos vemos el año que viene!

Os dejo, como siempre, mis datos de Strava y la clasificación (aunque como única pega, no es muy fiable).
Alex Cabellos y Juan Montoya en la presentación.

26 de julio de 2017

CRÓNICA MARCHA CICLOTURISTA SOTOSALBOS MEMORIAL NICO ABAD 2017

Segunda marcha-carrera del año. Marcha porque así la llaman, carrera porque, personalmente, trato de realizarla en el menor tiempo posible pero, con diferencia de las carreras Master, sin olvidarme del tráfico abierto...

Con bastantes nervios y el tiempo justo, llegamos a Sotosalbos para encontrarnos con un montón de amigos de la bici, así da gusto. Una marcha no muy masificada, con buen ambiente, buen tiempo, al lado de casa y con una gran organización.

Salida a la pata coja. Remontada desde atrás y tratando de desbloquear el Garmin (que no me daba el pulso y no se apagaba), empezamos bien. Grata sorpresa, me adelanta Jesús Martín cual Cid Campeador y se escapa del pelotón, lástima que con el lío del GPS ni pienso en seguirle, aunque me hubiera gustado.

Todo va según lo previsto. Rodamos rápido. Con algunos sustos. Quizá voy demasiado abierto, por miedo o por los nervios, y llego a pie de puerto con el pulso más alto de lo que me gustaría. En el primer kilómetro sé que toca que sufrir. Vigilo mucho el pulso. Se va descolgando gente. Cierro huecos. Parece que se estabiliza la cosa. Pienso en guardar. Queda mucho. No me he dado cuenta y va gente por delante. Vuelvo a pensar en guardar un puntito, total, estoy en el grupo de cabeza y solo son 3 escapados. Se hace otro corte y aunque al principio trato de cerrarlo me quedo solo y vuelvo a pensar en guardar, freno un poco, tiro de la gente otro poco antes de ponerme a rueda, esto está hecho. Rodamos a mil en el llano hasta Cotos y en las primeras curvas de bajada pierdo contacto, veo como se van alejando. Me da rabia pero no puedo bajar más deprisa. Sabía que me iba a pasar, pero esperaba que tan pronto no.

Llego solo hasta Rascafría donde me alcanzan 4 corredores. Creo que todos, con la sensación de que se nos ha ido el carro, buscamos un ritmo cómodo, vamos charlando, compartiendo batallitas de otras marchas como la de Bejar y otras carreras. Por fin me relajo. En el puerto de Navafría se une más gente. Se acaba la charla. A poco de coronar arranco para sacar algo de ventaja en la bajada. La empiezo solo y sin ver a nadie acercarse, pero no tardan en atraparme varios corredores y al final el resto del grupo.


Trato de comer y beber pero el ritmo hasta Pedraza es alto y hasta la Velilla no se relaja. Llegamos al cruce de Arevalillo, ya más tranquilos. Podría ir así hasta meta. Tranquilamente. Pero aunque no pudiera mantenerme en el grupo delantero (o quizá por eso mismo) tengo ganas de fiesta, de pasármelo bien (o sufrir a tope), vamos, ganas de jugar a ser ciclista, y no está en mis planes llegar a rueda. Así que cuando veo que Juan Barbudo coge unos metros (como el que no quiere la cosa) y nadie quiere tirar, adelanto mi estrategia de irme solo y arranco fuerte con la esperanza de que el grupo dude y no tire a por nosotros.

Cuando alcanzo a Juan comienza otra etapa... con sus altos y bajos, crisis y venidas arriba. Velocidad de crucero. Carretera de clásicas. Relevos a tope y giro de cabeza para ver si se acercan. Mucho esfuerzo, igual que un tercer puerto. Sin pensar en la posición ni el tiempo de llegada. Solo por el placer de darlo todo, exprimirme al máximo y llegar los dos juntos y recordando al homenajeado.

No puedo negar que llego con cierto sabor amargo, por los nervios y la frustración de quedarme (una vez más) en la bajada, pero la superación personal, los ánimos de la gente, la charla y el simple encuentro con compañeros de fatigas lo compensa. Y más cuando la persona que más quieres se molesta en ir a darte un bidón y hacerte la foto de llegada... ^_^

Me lo he pasado en grande.

Como siempre, mis datos de Strava y clasificación.

5 de julio de 2017

CRÓNICA II TROFEO DE CICLISMO UNIÓN CICLISTA CANTIMPALOS 2017

Releyendo la crónica del año pasado he recordado lo dura y entretenida que fue. Es curioso como cambian las cosas. Este año llegaba mejor a la prueba y aunque sabía que acabar sería un gran triunfo, tenía esperanzas de hacer algo más. Y eso hace que te quedes decepcionado aun habiendo hecho una buena carrera. Ahora entenderéis porque lo digo. Queda mucho que aprender. Pero vamos al lío.

El cambio de fecha no varió mucho la climatología, por suerte, ni la participación, por desgracia. El recorrido fue el mismo, solo cambiaba el paso por Cantimpalos y Cabañas de Polendos que no se pudo hacer el año pasado.

Así que tenía claro que había que sufrir para llegar a Turegano y no me equivocaba. Aunque no iba muy incomodo en el pelotón, sufrí varias veces los latigos a cola del grupo. Hasta que me cansé y remonté por la cara del aire hasta cabeza, incluso saltando en alguna ocasión (sin ninguna pretensión realmente). Cuando giramos en Turegano con viento a favor no iba mal colocado y en cuanto pude me puse lo más arriba posible para bajar en cabeza. 

Pero ahí cambió todo. Cuando ya pensaba en la primera subida empiezo a notar que la bici vibra de atrás, pierdo algo el control. Freno. Me asusto. Levanto la mano. Me quedo. He pinchado. Se acabó la carrera. Encima la trasera. Me bajo y listo (pienso) para que voy a cambiar si ya no llego. Pregunto a un compañero y me dice que sí, que la ve algo floja. Bajo hasta el primer coche para pedir rueda. Sorpresa. Me dice que la ve bien. ¿Seguro? No me lo puedo creer.

Pensando que llevaría un pinchazo lento, y que tarde o temprano me tocaría parar, cambio el ritmo sin mucha fe. Adelanto a gente pero lo veo muy lejos. Aunque trato de no pasarme de punto voy tirando todas las fichas por el camino. Pasado el pueblo de la Higuera tiro la toalla. Pienso nuevamente que esto se ha acabado. Ya no veo gente por delante. Voy esperando unidades y pensando en llegar a Cantimpalos y que nos echen. Pero al paso por meta nos animan y nos dicen que están muy cerca. 

Toca sufrir aun más. Aire, cuneta, llano y repechos. No me puedo creer lo que podemos aguantar. Cuando llegamos a Villovela parece que vamos a cazar, nos metemos entre los coches pero coronamos sin exito. Más agonía para cazar y, ya en el "pelotón", seguir sufriendo el aire, cuenta, el llano y los repechos...

Y así, haciendo un poco la goma  y tratando de tirar cuando había un gramo de fuerza (o simple inercia) llegamos a meta en el pelotón. Igual que el año pasado pero con otra sensación. En lugar de sentir que había logrado algo, por mi cabeza había nubes de decepción. 

La mejor noticia al llegar fue enterarme que un compañero de grupeta (y entrevistado aquí) había ganado, en su regreso después de una caída hace unos meses. Enhorabuena crack.

Como siempre mis datos de Strava y una foto de la clasificación.

Y por último, no me puedo olvidar de FELICITAR Y AGRADECER, a partes iguales, a la organización de la carrera. Increíble el trabajo y el apoyo a los corredores. Detalles como regalar un cámara (ideal para pinchazos invisibles como el mío) o barrer los cruces y las zonas peligrosas, avisarlas, o marcar kilometraje, hacen que se corra muy a gusto y espero que siga así muchos años.