7 de agosto de 2018

CRÓNICA LA PURITO ANDORRA 2018

Atraído por el desnivel y el tipo de marcha, tenía mirada de reojo la Purito, pero por mi trabajo de antes y por el de ahora pensaba que no podría ir nunca. Cosas del destino han hecho que pudiera ir aunque fuera en escapada exprés y apuntándome una semana antes (gracias a unas plazas abiertas a última hora). Es decir, que sin mucha preparación, con cierto "cague" y muchas ganas nos presentamos en la salida. Temperatura perfecta, gran ambiente y buena organización de la salida pese a un pequeño retraso.

Para el que no lo sepa, la marcha no es competitiva, no hay tiempos oficiales, solo se cronometran dos puertos y transcurre con el tráfico abierto aunque con un gran despliegue de policías y voluntarios que priorizaban nuestro paso en los principales cruces. 

Es decir que la idea es disfrutar de tranqui, parar en todos los avituallamientos y apretar a fondo en uno de los cronometrados. Esa era la idea y en gran parte se cumplió.

Salgo remontando hasta casi el final del primer puerto, regulando pero con buenas sensaciones a pesar de las fuertes rampas el Beixalis. Carretera perfecta, bonitas curvas, algo de sombra, verde y buena cadencia. Disfrute total. Desde el principio y durante toda la marcha traté de abrirme y de zigzaguear lo más posible en las rampas duras, cuanto menos desgaste innecesario mejor para afrontar los últimos puertos (y creo que fue un acierto). Corono, chaleco y a disfrutar de la bajada. Supongo que cada uno disfruta de una forma, pero ya empecé a notar que la gente no solo se dejaba caer...

Segundo puerto, Ordino. Este es el puerto más normal respecto a pendiente, así que a ritmo desde el principio mirando pulso, cojo buena rueda, charleta y aunque un poco más forzado de lo que quería al final de puerto coronamos y llegamos al primer avituallamiento. Parada tranquila pero sin perder tiempo pensando acabar pronto para evitar algo de calor y no retrasar la vuelta a casa.

Bajada chula, pese a las alcantarillas. Seguimos sin tráfico prácticamente hasta bajar al valle y cruzar Andorra otra vez de vuelta hasta Sant Juliá. Sin duda lo peor de la marcha. Nos empezamos a juntar ciclistas pero dejo pasar un par de grupos por no "jugármela" entre los coches, me daba hasta vergüenza ajena verlos hacer pirulas delante de los propios policías que estaban ayudando. No pasa nada, hoy no es carrera. 

Por fin empiezo a subir la Rabassa, las piernas me recuerdan que van ya dos puertos pero al poco rato vuelve la sangre y la cosa marcha bien, me levanto un poco y... uhm. Va floja. La trasera. Sigo a ver. Confirmado. Busco sombra y a la tarea. No pasa nada, hoy no importa. Me tomo mi tiempo para arreglarla bien y asegurarme que no queda pincho. Me pasan tropeles de gente. Algunos se interesan. Uno de ellos el gran Hermida. Arranco. No me cebo pero a mi ritmo vuelvo a pasar a gente. De pronto alguien me pasa a mi... Purito. Bromeamos y me pregunta por Hermida, le digo que pasó hace poco (quizá le mentí algo...) Vamos a por él. Me sube el pulso, zona roja, al menos para hoy y para ese puerto pero no importa, hay que aguantar. Adelantamos a mucha gente, casi todos le saludaban, animaban o le daban recuerdos. Al final cazamos. Parece que no solo he sufrido yo... Empiezan las risas con los dos capos. Bajamos el ritmo, el puerto además suaviza. Voy super a gusto y encima entretenidísimo. Al coronar me centro en lo mío, pedir bomba de pie, comer y beber. Los capos tienen que hacerse fotos y atender a la gente así que no espero. Vamos a por la Gallina.

En la bajada charleta con un compi catalán pero que al final dejo ir para bajar más relajado. Empiezo a subir con otro compañero y al poco se une el chico de antes y vamos los tres hablando de otros grandes puertos y aventuras. Voy cómodo aunque sufriendo el calor. Decido no apretar este puerto, mejor guardo. Me quito los guantes para subir. Error. Hay una pequeña bajada y pierdo uno (digo yo que fue allí). Voy bien. Los dos compis no tanto. Pienso en irme pero en esto oigo voces... Hermida. Que alegría. Nos cogen y bromeo nuevamente con el "jefe de filas". Llevan mejor ritmo pero voy bien. No paramos de hablar. Joaquim nos cuenta la razón del nombre del puerto y cuando viene lo duro, lo que se asfaltó para la Vuelta a España. Hablamos de tiempos de aquel día, nos cruzamos con varios Movistar (más bromas). La parte dura por suerte tiene sombra y es muy bonita. Me sorprende como disfruta Purito de las vistas y nos traslada esa emoción por el entorno. Siempre dispuesto para dar ánimos a los que adelantamos. Incluso por vídeo... Chapó. Me alegro de haber pinchado y de no haber apretado desde abajo. Sin duda lo mejor de la marcha. Al coronar nos espera la batucada, las cámaras y todo el jaleo. Yo me dedico a comer, beber y a comprobar la bici. Al final también les pido una foto a los dos capos y les agradezco la compañía.

La bajada de la Gallina. Bestial. Preciosa. Paro a hacer una foto, chaleco, meadita... Sigo disfrutando. Sigo sin entenderlo pero algunos hasta bajan derrapando... Me aparto y sigo disfrutando. Toca volver a subir de Sant Juliá hacia Andorra la Vella hasta el inicio de la Comella. Tramo pestoso, repetido y con un calor sofocante. Me encuentro bien y pongo ritmo, cuanto antes pase esta zona mejor. 

Comienza el mini puerto de la jornada. Duro desde el principio. Trago de agua y chorrito a la cabeza. Pregunto a uno de los voluntarios que van de amarillo sobre lo que queda, ya voy pensando en exprimirme en el último puerto. Otro avituallamiento, sin prisa. Se corona y para abajo. Voy bastante solo en ese tramo y se me hace duro porque pienso en el puerto que no llega pero sigue subiendo y subiendo. Antes de empezar hay otro avituallamiento, pues paro, claro.

Ahora sí, empieza puerto. Gas. Voy a menos pulso que en el apretón con Purito pero el cansancio se nota. No conozco el puerto (no conocía ninguno realmente) y voy con algo de miedo, tengo que levantarme para cambiar de postura a menudo pero me anima ir adelantando gente, uno de ellos el colega de la Gallina. También saludo a uno con el culote de Calatayud y hablamos de la carrera de allí, mientras saco un gel y veo que quedan solo 4 kilómetros, ahora sí que a tope. Las piernas duelen de una manera pesada, dura. Pero funcionan, disfruto... hasta que oigo un pinchazo, otra vez la rueda trasera, esta vez rápido, en unos metros está sin aire. No me lo creo, maldigo, solo quedan 3 kilómetros... aguanto uno sin levantarme pero es inútil, me rindo. No puedo ni quitar la rueda entre el sudor de las manos y el cansancio. Por suerte baja una furgo que se ofrece a ayudarme. No me quita el disgusto pero desde aquí mi agradecimiento por el buen trato y la profesionalidad al chico de Motocard, cuando vuelva por Andorra no se me olvidará.

Arranco con todo pero ya da igual. Vuelvo a coger al compañero (Javi) y tiene mala cara, así que freno y trato de quitarle al menos el aire y animarle. Terminamos juntos. Nos hacemos fotos y nos separamos en la cola de los bocatas, yo no me espero. Se está poniendo feo. Así que sin comer me pongo a bajar mientras comienzan a caer gotas, goterones y al final una tormenta. Me da rabia porque me cruzo con Fugitive, con Rubén y Joaquín, con Jose Higinio... pero voy helado y no paro, me hubiera encantado subir un poco con ellos y charlar pero bueno. Tengo que parar varias veces porque me canso hasta de frenar. Veo varias caídas. Espero que se quedaran en lo menos.

Un día increíble. Con un final que me deja algo insatisfecho pero un gran reto superado y unos recuerdos inolvidables.

Como siempre dejo mis datos de Strava, que por cierto... no llegaron a los temidos 5000 de desnivel... Me temo que habrá que hacer otra burrada de estas para superarlo... ^_^

24 de julio de 2018

CRÓNICA III MARCHA CICLOTURISTA SOTOSALBOS MEMORIAL NICO ABAD 2018

"...Vado così forte in salita per abbreviare la mia agonia..." Voy tan fuerte cuesta arriba para acortar mi agonía.... Marco Pantani.

Esta frase sacada de la web de la marcha parecía una premonición... (y la foto una prueba).

Supongo que después de darle vueltas a la edición anterior, traté de hacer lo contrario, fui más relajado hasta pie de puerto y no guardé ni un punto ni una coma en la ascensión... Conseguí de esta forma coronar Navacerra en cabeza, con otros cuatro compañeros y con una buena ventaja. Conseguí mantenerme con ellos hasta los primeros kilómetros de Navafría (sí, sorprendentemente no me quedé bajando Cotos) pero a partir de ahí "la mia agonia" superó al corazón y tuve que ver como se iban, casi de uno en uno, por delante mía. 

Coroné con menos de un minuto de uno de ellos pero desde allí la escapada fue en solitario, solo me adelantaron un par de corredores después de Pedraza pero poco les pude seguir. La cabeza me decía que guardara fuerzas, que me iban a cazar, las piernas me decían que no querían sufrir más, pero por suerte en Pedraza estaba esperándome "mi salvación" con un bidón de sales y todo su apoyo, que es más importante, y viendo que seguía sin ver a nadie por detrás empecé a concentrarme en obligarme a comer y a beber todo lo que tenía para recuperar las sensaciones. 

No debí hacerlo mal del todo porque al final nadie me alcanzó y mantuve la posición en solitario bajando el tiempo de las 4 horas, unos 4 minutos menos (de esa mia agonia) que el año pasado. Nada más llegar tocaba masaje, cerveza, charleta y comida. De lujo. Además, especial ilusión coincidir en una marcha, después de muchos años sin llevar la misma equipación, con algunos infra-amigos... ^_^

En cuatro horas se pasa de todo pero no quiero extenderme más, solo quiero recomendar esta marcha por la calidad de su organización, que un año más sorprende por su buen hacer a pesar de llevar tan pocas ediciones y, sobre todo, por su labor de recuerdo y de lucha contra el Cáncer.

Como siempre dejo aquí mis datos de Strava y, en este caso, el orden de llegada.

Además, por último, una noticia publicada en El Adelantado sobre la marcha.

23 de julio de 2018

CRÓNICA LXVIII TROFEO FERIAS Y FIESTAS DE AREVALO. MEMORIAL ENRIQUE DUARTE SARABIA 2018

Carreras son amores y no buenas razones...

No se me ocurre mejor frase para empezar esta pequeña reseña, más que crónica, sobre esta carrera de lunes por la tarde a la que, por tercer año consecutivo, me presento sin saber muy bien porque...

No tengo fotos así que seré breve. Mucho calor y poco pelotón.

Arrancamos la prueba con las piernas pensando en la carrera de Cantimpalos de hace dos días y con el sueño de haberme levantado hacía 12 horas para ir a trabajar... Por suerte ha podido venir alguien del equipo y tenemos apoyo, justo lo que tanto eché en falta el año pasado. Por desgracia somos solo 41 corredores y no hay donde esconderse de las arrancas y los bandazos. Mejor ir delante. Sopla viento para encunetar pero no es determinante. Se van varios corredores, entre ellos la baza del equipo, lo que en teoría nos deja el papel de ir a la contra. La escapada engorda y el grupo se relaja. Demasiado. Es curioso pero a falta de subidas las carreras llanas tienen esa emoción de las constantes arrancadas y llevamos una hora a tope. Eso, junto con ver que no cazamos hace que el grupo no marche, tratamos de organizarnos como equipo más numeroso pero no logramos una implicación del resto y los parones aumentan. Nos avisan y a pesar de llevar una media alta y ser lo que queda de "pelotón" me temo que nos quedamos fuera de carrera. Así fue. Pasamos por el pueblo y nos lo dicen. Aun así el paso por el empedrado lo hacemos fuerte, por orgullo y por el público... pensaba yo. Llevamos 10 km fuera de carrera pero la mayoría sigue tirando y piensa en continuar, yo me doy la vuelta con algún otro y a ver la llegada cerveza en mano.

Una pena que la coincidencia de otras pruebas justo antes y justo después hiciera tan escasa la participación de los equipos amateur, una pena quedar entre los retirados cuando habíamos luchado tanto por tirar del carro. Pero esto es así y a pesar de todo, no nos vamos a engañar, si puedo, el año que viene repito ^_^

Podéis ver una crónica que he encontrado de Deportes Avila y como siempre la clasificación oficial y mis datos de Strava.

13 de julio de 2018

CRÓNICA III TROFEO DE CICLISMO UNIÓN CICLISTA CANTIMPALOS 2018

Por tercer año consecutivo tengo la suerte de participar en "las pironas", una carrera con una organización estupenda, cerca de casa y con subidas. Un lujo.


Cada año es distinto, este no llego tan bien como los anteriores pero sin embargo creo que es el año que más cómodo he llegado al final. Que cosas.

El viento a favor ayuda al pelotón a rodar deprisa y sin demasiada tensión en la primera parte. La cosa se estira en los repechos, hay unidades por delante pero no se rompe del todo hasta el final del último, el de Adrada. No consigo entrar en el corte, me quedo tirando solo al acabar la subida pero sin opciones de alcanzar la escapada buena. Hay que seguir remando mientras se une gente.

Poco a poco formamos un pelotón y salvo algunos tirones se va cómodo, se puede ir hablando. En la subida la cosa se vuelve a tensar y perdemos algunas unidades, no te puedes confiar en una carrera pero la sensación de haber perdido el tren baja los ánimos y el ritmo. Aun así seguimos a 38 de media y las piernas lo notan. En el repecho de Brieva me levanto y llevo las piernas raras, de palo vamos, no están lejos los calambres, por suerte sentado no voy mal, pero no estoy para alegrías. Llueve algo pero por suerte la llegada es tranquila.

Pese a acabar con la media un poco más alta que años anteriores los primeros nos sacan 7 minutos y mi media de pulso es más baja, como mola comparar los datos de otros años sobre el mismo recorrido...

Y para seguir comparando y recordando batallitas en el futuro... Como siempre, os dejo las clasificaciones y mis datos de Strava.

21 de junio de 2018

CRÓNICA PREMIO DIPUTACION CASTAÑAR DE IBOR, CTO EXTREMADURA, 2018

Tras un parón forzoso por motivos laborales parece que nos "teletrasportamos" del invierno segoviano al más tórrido verano Extremeño para volver a correr. Aprovechamos la hospitalidad de un amigo de la zona para dormir allí, o más bien intentarlo (con 30 grados), y ya me di cuenta que el cambio de temperatura iba a ser un problema al día siguiente.

Con muy buen ambiente en la salida, algunos nervios y una extraña sensación de correr sin colegas al lado, arrancamos la prueba. Salida con breve neutralizada, por buena carretera, con ligera pendiente, curveo y por supuesto con palos desde la bajada de bandera. El pulso, como me esperaba después de el parón, va muy alto y descompasado con las sensaciones, que no son tan malas.

Al llegar a la zona más alta sopla el aire de costado y la carretera recta sigue incitando a las arrancas para posicionarse de cara a la bajada, que como bien avisaron en la salida tenía su miga, e iba a ser importante. No entro mal pero me cuesta adelantar a la gente que frena de más, y se van creando huecos. Algunos tramos cambiaban el asfalto por el hormigón y al final la organización te avisa de la peligrosidad de las últimas curvas y el cruce para cambiar de carretera. Parece que ahí conecto pero al arrancar veo que se han cortado y sigue picando para abajo. Pulso por la nubes. Aire a favor o en mi contra diría... El caso es que conecto con el grupo principal cuando se empieza a subir y con un calentón doble, el del esfuerzo y el del calor. Los 35 grados revotaban en el asfalto y al reducir bruscamente la velocidad, y encima con aire a favor, mi sensación fue de arder como una cerilla.

Agua en la cabeza y a remar. La situación me es familiar, trato de moderar el esfuerzo y voy cerrando huecos hasta que llega uno grande, me levanto y gas... Uhm, ¿no hay gas? pues no. Tengo que soltar y esperar alguna rueda mejor. Por mi cabeza pasa la idea de que hoy toca agachar la cabeza. Por suerte hay varios descansos entre subidas y me acaba alcanzando gente por detrás, primero uno y luego un grupito y al cabo otro que parece tirar fuerte en una zona de falso llano. Con la idea de que acabaremos fuera de carrera sigo bebiendo y echándome agua en la cabeza. Una bajada un poco más larga y veo los kilómetros, nos queda muy poco para pasar por meta (eran dos vueltas de 40 km). Llevamos media de 36 km/h y parece que no nos pasan los coches. En la subida a Castañar el grupo se deshilacha, perdemos unidades pero poco a poco atrapamos a gente de la segunda vuelta ( había categorías que arrancaban en nuestra segunda vuelta) o gente del primer grupo, muchos no hacían el intento de seguirnos pero otros sí que remaron.


Aprovecho que ya sí nos pasan los coches de equipo para pedir agua, es de agradecer que hubiera varios coches ofreciéndose para rellenarnos los bidones. Si no, creo que no hubiera acabado.
La bajada se traza mejor esta segunda vez, aunque también estiramos mucho la cuerda. En la primera subida me sorprendo del ritmo que pone la gente. Parece que nadie tira la toalla, oigo alguno comentar que veía la fila de coches y que no iban muy lejos. A mi me parece que lo más fácil es que nos dejen fuera pero sigo aguantando como puedo el calor, tengo por primera vez en mi vida, ganas de arrancarme los guantes... Y bastante miedo de pasarme con los geles o con el agua. Voy todo el tiempo pensando en regular lo que me tiro por la cabeza y lo que bebo.

Llega la última subida, parece que seguimos en carrera, y que ya podemos darlo todo (jejeje), el grupo de desinfla como un globo y trato de coger la mejor rueda. Pero las voy perdiendo. Llevo una media de pulso de 174 por minuto y cuando ya veo la entrada del pueblo hago tope, me dejo ir solo y cuando trato de recuperar algo me avisan los calambres: Tío, es mejor que guardes algo para la subida a meta o no te vamos a dejar llegar... ^_^

Así que, sin nada en juego, hice caso a las luces de emergencia y subí como pude las tremendas rampas, rozando seguramente el 20%, que llevaban a meta.

Puf, que duro. Paso por meta, veo a mis queridos fans y me doy cuenta al poner pie a tierra que estoy al límite. Por suerte hay comida y bebida fresca y en unos minutos recupero la compostura, me acuerdo mucho de la carrera del Espinar de hace unos años, algo muy parecido.

La verdad es que me ha parecido una carrera muy chula, dura pero muy bien organizada y con un final bonito de ver. Me hubiera gustado estar mejor para haber disfrutado pero bueno, no hay que olvidar que no soy más el Último NeoMasterPro... En este caso el penúltimo Master 30... Si vuelve a cuadrar repito, sin duda. Además me gustó mucho la llegada y el formato Challenger con múltiples categorías. Nuevamente Extremadura no defrauda.

Como siempre os dejo mis datos de Strava y la clasificación oficial, podéis ver la pendiente final en el explicito segmento DEAD END IBOR, hasta el 49%...